Filadi Curto
Te conocí un día de sufrimiento, en el que las agujas
taladraron mi piel para curarme. La sangre, en su torrente de vida, distribuyó
el daño por cada célula, por cada surco de mi piel. Las lágrimas intentaron
ayudarme. Me regalaron abrazos y caricias, miradas de amor para aplacar el dolor.
Durante un tiempo sirvió.
Soledad…
Busqué refugio en la alegría que aliviaba las paredes de mis
venas, la ilusión que azucaraba el momento, la felicidad que me hacía olvidar.
Soledad…
Acepté la muerte como el destino final, como realidad.
Soledad…
Y cuanto más tiempo pasa, cuanto más siento, bueno, malo o
regular, más entiendo que la vida se vive en soledad. No depende de lo que
otros quieran, si por ellos fuera… tristemente, cada uno vive en soledad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario