Eduardo Martínez
Te miro; duermes. Es raro…
Siento una sutil melancolía. Como la que se siente cuando acaban
unos fuegos artificiales.
Con ademanes tristes -lentos, sosegados- me levanto de la cama, voy
a la ventana.
En la ventana -cristal, aire sólido- solo infinito. Aquí no veo el verde
de tus ojos verdes. Solo la noche transparente.
¿Sueñas? ¿Recuerdas otros brazos? ¿Los recuerdo yo en este momento
amarillo melancolía?
Te revuelves, abrazas la almohada. ¿Quién es tu almohada? ¿Soy yo?
Amanece ya. Asoma por la derecha del mundo, un blanco
grisáceo. Un nuevo día que ya es viejo en otro sitio.
Vuelvo a la cama, a tu lado. Fin de los colores temporales -tristes,
escasos, negros-.
Te miro; duermes. Es raro…
No hay comentarios:
Publicar un comentario