Filadi Curto
Entendí su manera de amarme en un monte, en soledad.
Los árboles
me hablaron de sus silencios, con susurros, con el suave balanceo de las ramas
en la despedida del verano.
Al final el agua mansa… me
recordó sus caricias, sus labios suaves cuando quiere sexo y sus labios prietos
cuando el cansancio le vence.
Viví con
pasión la libertad que, sin fronteras, me ha permitido disfrutar.
Sus enseñanzas de independencia, dolorosas en
otros momentos, se mostraron ante mí como un gran tesoro.
Añoranza de
su cuerpo junto al mío y el camino llamándome a gritos. Eran momentos de vida
privada, de compañía ajena que se convirtió en familia. De valorar…
Volé con los
pájaros para volver más sabia, para apreciar, para ver mi propia vida desde la
distancia. Y la vi… ellas estaban allí,
él, nosotros.
Ta solo
agradecer mis fortunas, la de tenerle, la de comprender

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