Eduardo Martínez
EL DOLOR
Para el amor, ya no hay tiempo.
Ni para la ilusión...
Tampoco para la esperanza.
En esta añoranza sin medida, ya nunca habrá domingos.
-sentir con tu piel,
ver con tus ojos,
bailar con tu voz-.
Te recuerdo como el jardín de mi pasado. En la insuficiencia de los días,
oigo quejarse al viento por tu ausencia. Y ahora, tonos oscuros.
Gris desolación.
Y más dolor, dolorido dolor. Insoportable realidad...
El llanto me sorprende, de repente, cuando no lo espero. Dolor empapado en lágrimas.
-dabas sentido a esta vida que ya no lo tiene. Y ahora,
sin esperanza, morir del amor que no tengo-.
Llega un suspiro que me habla de anhelos... pero siento que sopla el aire tibio de los
recuerdos, y mi piel absorbe todo el dolor que lleva.
Miedo a las noches interminables, al frío insuperable, infinito y asesino de la soledad.
-el suelo se pudre bajo mis pisadas, como mi vida,
que solo tiene esquinas; vacías...-
Quítame estos clavos, -tu piel, tus ojos, tu voz- y déjame seguir con mi vida,
con esta sed de amor que no se sacia... Con sus restos, sus pedazos...

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