Eduardo Martinez
…vuelve el pájaro con su canto al arroyo;
lejos, voces…
Deshecho, como si me hubieran robado el esqueleto, vivo de
recordarte en los días claros.
Desde hace tiempo, para mí siempre es tarde de domingo; doliente,
melancólica, furtiva… un poco ausente.
Mis años juegan conmigo al olvido y al recuerdo… los fracasos
machacándome.
Y caigo -vulnerable, frágil- como un padre
viendo la lápida de un hijo.
Morirme, como tu olvido, -o mi recuerdo-
mientras mis brazos -ramas secas-
piden al cielo que no prolongue nada ya…
En mi alma llevo las cicatrices del dolor, porque cuando me giro -aunque solo
sea en mi atolondrada cabeza- estás ahí.
Estás ahí…
Odio y amo. Prefiero el odio a la indiferencia. Imposible conciliación.
Y mientras, cargo con este poema que siempre llevo encima, lánguido, triste,
pesado…
…pero vuelve el pájaro con su canto al arroyo; lejos, vida…

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