Eduardo Martínez
Ocupo tu lado de la cama, para
poder disfrutar aún de lo que pueda quedar
de tu perfume; aunque no haya nada,
mi mente lo disfruta…
La habitación ahora infinita. Una
vez más.
La casa -terca, obstinada- con más
esquinas que nunca…
La despedida invadió mis ojos. En
ellos, un llanto frondoso desde
entonces. Inaudible.
Sentía un arrullo en los huesos -suave,
cálido, sincero- cuando te
notaba cerca.
Pero vi venir un adiós y me di
cuenta amor, me di cuenta que lo que
teníamos en común no iba a durar… y
lo siento amor, lo siento tanto…
Desde entonces, me despierto
triste; es que amanece otra vez. Despertarme
para empezar a morir nuevamente.
-¿Habrá
poesía sin ti?
-¿Qué
dolor me recuerda este vacío?
Todo es impreciso desde aquel
tiempo.
Cuando tú. Cuando el amor… Cuando
la felicidad.

1 comentario:
indudablemente hermosa y sutil, de más esta decirte que me encanta.
Publicar un comentario