Eduardo Martinez
Abres los ojos,
y da comienzo el día.
Tus labios buscadores, se juntan a
los míos que simulan
ser encontradizos…
Ligera charla de despedida, porque
nuestros quehaceres diarios,
nos
separan temporalmente.
Por fin, de
nuevo, nuestros labios se juntan. Buscadores los míos,
y encontradizos -sin simular-
los tuyos. El cansancio hace mella
en ti, y yo lo siento como mío.
Pedimos
y damos información del espacio -y tiempo- separados.
Preguntas de las que, la mayor
parte de las respuestas, ya se conocen.
Solo es por escuchar la voz
extrañada -en ambas direcciones- durante horas.
Llega
el reposo, y con manos que se abrazan, nuestros labios
buscándose -ahora sí-, se juntan en
un ¨gracias¨ sin palabras.
Cierras
los ojos mientras los miro, sorprendido, agradecido, como
si fuese la primera vez que los
veo. Y es que siento lo mismo.
Apago también
los míos, y sin sorpresa, siento un llanto irreal, blando,
como hacia dentro, por este día de
menos…
Cierra
el sol sus puertas por hoy…

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